Opiniones

Comentarios de comercios con los que hemos trabajado auditorías, campañas sueltas, talleres o acompañamiento mensual.

  • Auditoría de boletín comercial

    Nos señalaron que el asunto repetía siempre la misma palabra «oferta» y que el cuerpo empezaba demasiado tarde. Cambiamos el orden: primero el producto de la semana, después el descuento. Las primeras dos semanas notamos más respuestas en mostrador preguntando por lo anunciado. Todavía nos cuesta mantener el ritmo si hay mucho trabajo en tienda, pero el plan de tres envíos nos da un margen claro.

    Marta Riera · Propietaria, mercería en Calella
  • Redacción de campañas de temporada

    Pedimos el texto para la campaña de herramientas de jardín en marzo. El borrador llegó en cuatro días y solo pedimos un ajuste en el precio. Mis sobrinos lo copiaron a la herramienta de envío sin líos. No esperaba milagros: la lista es pequeña, pero el correo sonaba a nosotros, no a un catálogo genérico.

    Jordi Palau · Gerente, ferretería familiar en Blanes
  • Taller práctico para el equipo de tienda

    El taller con el equipo de sábado por la mañana sirvió para unificar cómo pedimos el email. Antes cada una improvisaba. Ahora tenemos dos frases y un cartel junto a la caja. Una compañera al principio se resistía («la gente no quiere dar el correo»), y al final quedó más tranquila al ver que el motivo era concreto: aviso de llegada de tallas.

    Elena Vives · Encargada, boutique de ropa en Pineda de Mar
  • Acompañamiento mensual de envíos

    Llevamos cuatro meses con el acompañamiento. Lo que más valoro es que alguien mira el borrador antes de que lo mande yo a las siete de la mañana. Hubo un mes en que solo sacamos un envío por stock, y lo entendieron sin presión. La reunión de cierre a veces se alarga, pero salimos con el calendario del mes siguiente cerrado.

    Pau Soler · Dueño, tienda de deportes en Mataró

Relato: de envíos sueltos a viernes de panadería

Barras de pan en una panadería artesanal

Una panadería del Maresme nos pidió la auditoría tras meses enviando solo cuando sobraba masa de un producto especial. El problema no era el producto: era el silencio entre avisos. Revisamos seis correos, acortamos los asuntos y propusimos un ritmo de viernes con una novedad y un recordatorio de horario de festivos.

Durante el primer mes solo mandaron tres envíos —el cuarto se canceló por avería del horno— y aun así la encargada notó más preguntas en mostrador sobre el pan de chocolate anunciado. El acompañamiento posterior se centró en no romper el hábito cuando la semana venía justa.

Leer el caso breve en novedades