Relato: de envíos sueltos a viernes de panadería
Una panadería del Maresme nos pidió la auditoría tras meses enviando solo cuando sobraba masa de un producto especial. El problema no era el producto: era el silencio entre avisos. Revisamos seis correos, acortamos los asuntos y propusimos un ritmo de viernes con una novedad y un recordatorio de horario de festivos.
Durante el primer mes solo mandaron tres envíos —el cuarto se canceló por avería del horno— y aun así la encargada notó más preguntas en mostrador sobre el pan de chocolate anunciado. El acompañamiento posterior se centró en no romper el hábito cuando la semana venía justa.