Caso breve: boletín semanal de una panadería en el Maresme
Una panadería del Maresme llegaba a nosotros con seis correos en ocho meses: todos anunciaban un producto especial, ninguno avisaba de festivos. La clientela habitual se enteraba por la puerta cerrada.
Qué cambiamos
Propusimos un ritmo de viernes: una novedad de obrador y, cuando tocaba, el horario del puente. Acortamos los asuntos («Brioche de limón este sábado») y movimos la lista de ingredientes al segundo párrafo.
Qué pasó el primer mes
Salieron tres envíos; el cuarto se canceló por una avería del horno. Aun así, la encargada notó más preguntas en mostrador sobre el pan anunciado. No medimos «conversiones» de catálogo: medimos conversaciones en la cola.
Lección
La constancia modesta gana a la campaña aislada espectacular. Si vuestra tienda tiene un producto semanal claro, el boletín puede acompañarlo sin pretender ser una revista.
Pedid una auditoría si queréis un plan parecido para vuestro local.